El espejo distraído (Versicuentos) Elsa Bornemann



Queridos chicos:
En el dormitorio de la casa de mis padres había un espejo. Mejor dicho, hay un espejo, pero a mí me parece que no fuera el mismo de antes. Les voy a contar por qué: cuando yo era chica y sabía hacer cosas importantes, tales como gastar enteritas las siestas del verano corriendo tras las mariposas o dibujando con tiza en las paredes, ese espejo jugaba conmigo. Sí. Como lo oyen: jugaba conmigo. Yo me paraba frente a él y ya no estaba sola. Desde su luna brillante y ovalada me sonreía una nena muy parecida a mí que, tocándome la cabeza con una varita, lograba convertirme en dragón, humo o astronauta... Algunas veces, como era un espejo bastante distraído, me reflejaba de manera muy cómica... (Sin mi flequillo por ejemplo, o con un moño de más). Pero yo crecí, me vine grande... y mi espejo también. Por eso, aunque a veces —cuando nadie nos mira— lo visito y le hablo, él bosteza aburrido...y ya no sabe jugar.

Elsa Bornemann (o Elsy)


Para que tú te duermas


Para que tú te duermas...

El sueño se escapa
de mi tibia almohada
y trepa a tu cuna
con jazmín bordada.

Allí está esperando
tu sueño enanito,
lo veo hamacando
entre tus ojitos.

Se bebe en tu cuna
la leche abrigada
que vierte la luna
sobre la frazada.

Como blanca cera
pinta tu cabeza...
¡Qué leche lunera
mojando tu pieza!

Para que tú te duermas…

Procesión de grillos
—con finos pijamas
de color membrillo—
marcha en la ventana.

Siguen el sendero
siete mariposas,
todas con ruleros,
cofias y esas cosas.

Dando vueltas raras,
puestas del revés,
andan por tu cara
en puntas de pies.

Y llegan orondas,
junto a la persiana,
hormigas en ronda
cantando una nana.

Descalzo, un mosquito
toca el bandoneón
y con un tanguito
cierra la función.

Para que tú te duermas…

La noche mirando
dice que ya es hora
y va bostezando
mientras te devora.

Canción de lo que tengo


Tengo para darte
mi oso de peluche,
un copo de nieve
dentro de un estuche
catorce boletos
de esos "capicúa"
y un collar de gotas
nuevas de garúa...

Tengo para darte
besos de juguete,
dos vueltas-manzana
en monocohete,
mi risa enjaulada,
madejas de espuma,
la mejor platea
para ver la luna...

Tengo para darte
mi mantel, mi mesa,
alguna latita
llena de tristeza...,
hilos de arco iris
que a veces consigo
y todos mis ratos...
si tú eres mi amigo.

Me dijo...


Me dijo Don Gato:
—Encontré tu media
llena de palabras
dentro del zapato.

Me dijo Teresa:
—Ayer a la noche,
leí un cuento tuyo
escrito en la mesa.

Me dijo el bombero:
—Apagué un incendio
de tus versos locos
dentro del ropero.

Y me digo yo:
—¿Adonde se ha ido
este poemita
que ya terminó?


Mi paraguas perdido


Mi paraguas color cielo,
te he perdido... No hay consuelo.
En un ómnibus plateado
te quedaste abandonado...
¿Quién será el que te encontró?
¿Te mimará como yo?
¿Tu nuevo dueño y señor
sabrá que eres soñador,
que te gusta ir —enguantado—
a volar por los tejados?
¿Sabrá que en tardes lluviosas
cobijas las mariposas
bailoteando en tus varillas?
¿Le dirás de esa sombrilla
que tus amores no quiso
y a un moderno plegadizo
prefirió para marido?
¿Entenderá que has sufrido
y que, a veces, de tristeza,
derrames en su cabeza
alguna gotita fría?
¿Le contarás algún día
todos los cuentos que sabes
que en tu techito azul caben,
mi golondrina de seda?
¡Ay! Tal vez alguno pueda
darme noticias de ti...
manchita azul que perdí...
mi paraguas... mi paraguas...


El espejo distraído


Tengo un espejo distraído.
Me marea con sus olvidos.
Sé que no lo podrán creer
pues —coqueta— me miré ayer
y él, como siempre está en la luna,
no reflejó imagen alguna.
Por supuesto, yo me asusté;
muy enojada lo reté.
Él, entonces, se disculpó
y enseguida me dibujó...
mas con la cara empañada
y media trenza borroneada.
Adivinen lo que pasó
cuando mi tío se miró
utilizando una gran lupa
y teniendo la gata a upa...
Pues mi espejo tan distraído
hizo una mezcla, confundido,
y mi tío se vio con cola,
bigotes, una mano sola,
el chaleco descolorido
y su cigarro en dos partido.
¡Y la gata casi se mata
al reflejarse con corbata!



“EL ESPEJO DISTRAÍDO”. Poemario de Elsa Bornemann. Poemas, canciones y versicuentos para leer y disfrutar con el lenguaje. Colección: Serie Morada. Edit. Alfaguara



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Ilustraciones Alex DG© y Daniel Caminos