EL ESPEJO DISTRAÍDO. Poemario de Elsa Bornemann


Canción con sarampión


¡Ay! ¡Qué desesperación!
¡Mi pulpo con sarampión!

Sus tentáculos rosados
aparecieron punteados
con manchitas coloradas,
circulares y ovaladas.

Lo encontré muy afiebrado,
inmóvil y acurrucado
en una esquina del mar.

Llamé urgente al Calamar
por teléfono marino,
pues es el doctor más fino
inteligente y capaz
que se haya visto jamás.

Tan pronto el doctor llegó,
a mi pulpo revisó.
Lo puso en una pecera,
lo acomodó en la heladera,
hasta que, en un ratito,
la fiebre se hizo cubitos.

Entonces, lo retiró
y en su cuna lo abrigó
mientras que —con una aleta—
escribía la receta:

"Comprimidos de corvina
e inyecciones de sardina
y para el fuerte catarro
unos fomentos de barro".

Ha pasado una semana
y ya mi pulpo se sana
mas —¡oh, desgracia espantosa!—
su enfermedad contagiosa

se ha transmitido en el mar
y ahora puedo observar
los cangrejos con puntitos,
afiebrados cornalitos,
la ballena acatarrada
y las langostas manchadas.


Casita de papel


La casita de los versos
es de papel y chiquita,
pero allí cabe de todo
lo que uno necesita
en sus siete habitaciones
con sus siete ventanitas:
En una hay sueños violetas,
hay en la otra, sonrisas;
en la tercera, un gigante
bien dibujado con tiza
que guarda hermosas palabras
debajo de la camisa...
En la cuarta habitación
un cofre con musiquitas;
en la quinta, dos espejos
para ver cosas bonitas...
(por uno se ven los pájaros
y por el otro, estrellitas...).
En la sexta habitación
cubre paredes y suelo,
un jardín de tulipanes
con césped de terciopelo
y escalera-caracol
para ir a bailar al cielo.
En la séptima hay dos lunas
en el fondo de un baúl:
una huele a azúcar tibia,
la otra a perfume azul...
una usa hebillas de oro,
la otra moños de tul.
¡Ay! ¡Qué casa primorosa,
de papel y tan chiquita!
pero... . ¿han visto?, cabe todo
lo que uno necesita
en sus siete habitaciones
con sus siete ventanitas.


El taller de la señorita Lluvia


Señorita Lluvia,
quiero conocer
en las nubes negras
su hermoso taller.
Señorita Lluvia,
¡véngame a buscar!
tras de la ventana
la voy a esperar.
Qué gotas tan lindas
sabe hacer usted...
Redondas... brillosas.,
que borran mi sed.
Gotas transparentes,
vestidas de gris...
¡Enséñeme a hacerlas!
¡Seré su aprendiz!
Señorita Lluvia,
déjeme pasar...
No tocaré nada.
Yo quiero mirar...
Ah... Me gusta verla
trabajando así...
Su abrazo mojado
regáleme a mí.
Señorita Lluvia,
toque, sea buena,
su charango de agua
que tan dulce suena.


Canción medio tonta para dormilones


La brujita tonta
su escoba remonta
como un barrilete
y hace un firulete
cuando son las siete.
El cuco, muy bobo,
choca con el lobo
contra la neblina
que envuelve la esquina...
¡Siempre hace pamplinas!
El viejo que viene
con la bolsa tiene
la nariz tan chica
que nunca le pica...
¡Nadie se lo explica!
Y mi niño sabe
que esta gente cabe
sólo en las ficciones
de tontas canciones
para dormilones.


Para cantarle a la semana


A los siete días
de cada semana,
los guarda mi tía
en bolsa de lana.
El Domingo rosa,
con gusto a frutilla,
suelta mariposas
y la maravilla...
Al Lunes, el día
de color de té,
lo envuelve mi tía
con papel glacé.
Como a una niñita
cuida al Martes verde:
lo guarda en cajita,
si no, se lo pierde.
Al Miércoles, día
color amarillo,
lo esconde mi tía
dentro de un bolsillo.
Al Jueves, chiquito
pestañas de tilo,
en bello baulito
que es de cocodrilo.
Y al Viernes celeste,
acurrucadito,
—cueste lo que cueste—
dentro de un frasquito.
Pero es su tesoro
el Sábado azul...
(va en sillita de oro
tapizada en tul).
De todo le cabe
en su bolsa a tía...
¡pero nadie sabe
que guarda los días!


Los gustos del día


La mañana tiene gusto a pan tostado.
La tarde... ¡a mandarinas! ¿La han probado?
La noche es muy sabrosa,
me sabe a tantas cosas...
Es un bombón de licor todo estrellado.



“EL ESPEJO DISTRAÍDO”. Poemario de Elsa Bornemann. Poemas, canciones y versicuentos para leer y disfrutar con el lenguaje. Colección: Serie Morada. Edit. Alfaguara



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Ilustraciones Alex DG© y Daniel Caminos